domingo, 18 de enero de 2026

Cielo sur

     


  «Sin duda, en esta parte del mundo, la belleza del cielo está en enero».

     El estiramiento de la tarde, a esta distancia del sol, otorga insospechada belleza. Son las siete y debería decir «de la noche», pero es, en realidad, el lento final de otra tarde cerca al mar. El cielo es un alto lienzo, hondo e itinerante.

     Hacia la playa va la primera mirada al salir de casa buscando el final sobre la profunda explanada, donde rescato todavía gasas de lila entre blanquecinas formas de algodón, colmando en rebaño, como ondulaciones que pastan lentamente sobre el vasto cielo sur. 

     Y el sol, ausente pastor, deja, en la herrumbre del horizonte, el camino a donde irán luego de pacer sus últimas luces.

     «Camino mientras observo y observan sospechosa mi mirada.»

     —¿Qué ha de ver arriba atento si solo hay cielo? —entre dos dudan y parecen formular exageradas suposiciones.

     Arrobado, en la brevedad de estos finales minutos que dan paso a la noche, sigo la estela de fugaces colores, en callada gratitud, y estoy casi seguro de que los primeros hombres de este mundo inventaron la poesía al final de una tarde como pocas, prendada, en su rendida manera de observar.





domingo, 11 de enero de 2026

Lo que arrastra la marea

 


     Si se llama espíritu o alma esto que se aparta del cuerpo una vez que cesamos, lo mismo que nos mueve apasionadamente a hacer y desfacer según las intangibles complexiones de cada cual, esto que nos ayuda a veces a ver mejor que los ojos, comprende también, sabiamente, lo que es el aroma del mar: su significado azul en la pausa de las vidas, el amistoso efecto del partir de las horas.

     Frente a la ribera pedregosa de la costa verde, sobre una línea animada por la vitalidad de la gente, una columna de nubes se levanta oscurecida abrazando el cielo de las siete, y otorga en las miradas la calma del añil rozado por los últimos rayos de un sol desfalleciente.

     La única diferencia con algún recuerdo removido por ese otro mar que es la memoria, es que esta vez no descifro, sino que puedo oír las olas porque ya no siento la imperiosa necesidad del refugio del piano en los audífonos.

     Anochece, y la vida brilla bajo estas farolas no encendidas: voces de amores discretos divagan, amistades perpetuando la cercana oscuridad de estas horas y alguna contemplación solitaria despertando al arte de observar.

     Esta brevedad que conmina, este viento que da forma al calmado cristal de la marea, encuentra en sedentes y viandantes una excusa para ser y permanecer.

     Una y otra vez va y vuelve la marea, incansable instrumento al ritmo de la brisa. Se recoge el mar arrastrando su espuma entre las piedras, con ellas se lleva la sal y las miradas atentas, socavando levemente la orilla ya quimera: las pisadas de la gente, el pasado de este mundo.



sábado, 10 de enero de 2026

Noche de lluvia

     



     En lo irremediable de su voz había palabras que siempre había repetido, pintándola de cuerpo entero: que todo estaba enraizado en una forma derivada del amor desde la fe; que, si no lo uno no lo otro; que, si no era así cómo entonces iba a ser el futuro juntos. 

     Él la oyó con algo que no supo si fue nostalgia o estrechez. En el rostro tenía huida la emoción, y llorar era, más que nada, síntoma de una mueca triste y yerma. Simplemente no podía llorar, aunque triste y, a lo más, sintió una caja hueca en el quejido de su corazón. 

     Cuando la oyó mejor, latía tan bajo que supuso que era la muerte anticipada de lo que él todavía se empeñaba en llamar amor. 

     Tuvo que tomar la palabra para darle vida a lo que sentía, dudoso de emplearse en vano una vez más, y el aire respirado y contenido volvía de su encierro saliéndole por la boca. Más de una vez dijo que sentía pena por ese tiempo ido, más de una vez sintió sin redimir ese vacío estanco en el pecho apretujándole el corazón y por la forma en que impregnaba el ambiente con el relieve de sus largas ideas se diría que quiso discutirle al destino y corregirle la sinrazón. Fue así de convencido que, alargando una voz educada por la nostalgia, conmovió incluso al que los hilos de todo maneja y, en un punto, ya casi enternecido por su nocturno esmero, provocó que se encendiera la yesca, no ya del suyo, sino de todo corazón.

      Ella sintió la pausa de sus largos párrafos, los modos sucesivos de emplear la palabra amor, y el itinerario calmo hacia una ribera que creía perdida se le abrió de palmo a palmo entre la liquidez contenida de sus ojos. Y fue oyendo que pudo entender que los finales y los comienzos de todo lo oído semejaban no sus razones sino sus latidos, que no era ella detrás del móvil, era su corazón el atento oyente de todo cuanto se decía. 

     Fue entonces que le confesó sus signos y sus miedos, le arrodilló la voz atrapada y terca retenida en su interior, le mostró la mecha aún encendida de un olvidado «te quiero», le abrió de par en par su azorado corazón. 

     En la noche sin luna al bochorno del silencio, de los que, por no saber qué más ya decirse se quieren sin voz, por alegría o por tristeza, brotó la lluvia en el cielo tocando el techo de ambas casas en dos ciudades lejanas unidas por un mismo amor. 





viernes, 21 de noviembre de 2025

Soledades - VII




"Almost me
Almost you
Almost blue"
Elvis Costello


se me ha roto la mirada buscando en el cielo,
y no he conseguido encontrar 
todavía.

rodilla con rodilla, mirando hacia arriba,
creí ver el tiempo piadoso sonreír;
cuando las flores parecen abrir el firmamento,
el estruendo del comienzo: la vida amarilla.

pero un día, 
al mirar, desmadejado su cuerpo, 
la conciencia borrosa —no pude prever—
sus labios habían perdido todas las palabras.

y conocí lo que habita cuando no está el azul.
quedó la palabra buscando cuaderno;
nítida, 
el alma, después de tanta lluvia,
para dejarme calado, cortando el crepúsculo.    

no volví a contemplar los ojos de la tarde; 
perdido en el rojo, 
por creer que eras tú.

se me ha roto la mirada buscando en silencio,
y solo he podido encontrar casi azul.





domingo, 26 de octubre de 2025

Dar




Inocente escuchaba
madre decía: «El amor más caro es el que entrega una parte por quien lo ama».

Y sangré
como sol al caer la tarde
y ofrecí de mis sueños sus colores
pero por más que tiñe el negro no cambia.

Oh madre
una parte he perdido
te equivocabas.




domingo, 19 de octubre de 2025

Soledades - Frente al mar




Miraba el mar desde la larga costanera, 
hasta donde se pierden las últimas luces, 
acodado en la baranda. 
Metros abajo, 
sobre las rocas empotradas en la orilla, 
amigos y parejas celebraban o conversaban; 
su música variopinta se oía y se apagaba con el final de cada ola. 
Vi niñas que jugaban a que el agua las atrapa, 
y a alguna persona en aparente monólogo que, 
enfocando con su móvil 
—entre risas— 
lo que veía, narraba.    

He estado aquí tantas veces. 
He sido todo lo que miro.



viernes, 17 de octubre de 2025

Palabra o silencio







Hay cosas que suceden sin remedio, hagas lo que hagas.

Eliges silencio  
—¡pero pudiste hablar! piensas 
créeme, sería lo mismo.
Una objeción nace y no cesa por no otorgar palabras; 
dadas, seguramente, hoy renegaría su fracaso.

—¿Qué di? ¿A quién lo di? —pienso en el pasado.

Es un sueño, una ficción. 
No es broma. Lo que viviste fue real... 
para ti, pero no para la otra persona; 
y eso basta: ya es ficción.

Por eso —palabra o silencio— nada va a cambiar.




domingo, 12 de octubre de 2025

Un gran cristal


Horas hermosas las de la memoria.
En la memoria;
aquí solo arden, desandan.
Todo camino lleva los pasos contados por huellas inevitables.
Evocadas, bellas —bien pensadas, amargas.

Adentro, una dulce mirada trenza el centro de la noche
mientras recuesta su mejilla.
Voces encantan la glorieta;
nadie se esfuerza al acercarse,
más que acercarse, nos unen;
el júbilo estalla.

Y afuera, a donde siempre vuelvo
su reverso, 
o simplemente el silencio;
la nocturna palabra que da nombre a la nada.
Un mismo fuego me abriga y deflagra.

La mente es un niño que corre sin miedo a caer,
y cómo anima el corazón este juego.

Porque no soy yo, yo miro y existo.

En esta estación de grises recorro lugares que reavivan los colores;
donde el frío de la noche borra los bordes en lo alto de antiguas casas,
remiendo su arquitectura, 
en el segundo piso de la ciudad, en la blanda hondura del cielo, 
en las sonrisas.
Un semáforo en rojo detiene a la gente y el tiempo,
y en el reflejo de un gran cristal,
yo que todo lo observo,
alguien sonriendo acompaña la soledad de mi costado

una forma del amor me sostiene la mirada

y cuando el verde llega y la gente avanza,
detenido aún,
algo de mí busca un taxi, porque se ha ido
camino de un lugar que conozco
y debería olvidar.









viernes, 10 de octubre de 2025

Yo, mí, me, conmigo - Círculos





Siempre que vuelvas a pensarlo
y sientas que algo no está bien,
recuerda: no es tu culpa volver a pensarlo.
Sucede. Volverá a suceder.

Solo no olvides que alguien
ya no quiso más;
que, mirando bien,
no quiso estar ahí.
Y eso no es tu culpa.

Es como regalar una entrada
para un concierto de The Beatles:
la persona va, pero sale pronto.
Ya afuera confiesa:
—Sí, el concierto estuvo bien,
pero sabes... los baños apestan.
Apestan, sabes. ¡Apestan!

No fue la música,
ni la voz, ni todas las letras.
El baño era importante para aquel.

Así hay personas. Solo recuerda,
cuando te toque una entrada,
quiero saber, si me cuentas:
qué fue lo más importante para ti.



jueves, 9 de octubre de 2025

Cartas a quien





Si disfrutas de la poesía y la literatura, comparto esta historia que continúa en un relato epistolar —minucioso, poético, contenido— que atraviesa, conecta y prolonga el poemario «Lágrimas de Cuenca».

Un relato íntimo sobre el tiempo y la espera.

«Si en la familia decir equivale a preocupar, entre amigos a normalizar y con los mayores a trivializar, ¿dónde queda todo lo que guardamos?»












domingo, 5 de octubre de 2025

Oníricas - Sognare



Como la poesía, los sueños son el idioma arrumbado para lo no asido.
La manera simbólica de decir lo que sientes, 
que reescribe —liberándote— la estricta norma de lo real.
Isla libre y soberana, 
viaje sin aviso, permisos ni trabas,
donde a veces uno, sin más, desea quedarse.

Hoy soñé
Hoy he sido
Hoy he ido
Hoy




viernes, 3 de octubre de 2025

Oníricas - I





Llevo a mi abuela serenamente por la vereda, 
con esa calma que solo saben dar los hábitos. 
No sabía que me miraba.
Tropiezo. Me detengo un momento y ato las agujetas de mis tenis.
De pronto, se arroja al pavimento, como esperando que un vehículo la arrolle.
El coche frena.
Vuelvo a mí; la incorporo con cuidado: sollozante, con la boca entreabierta y los ojos oscuramente absortos.
—Hago daño —me dice, triste—. Ya es mucho tiempo que sigo aquí.

Despierto.

Ciertamente mi abuela nunca quiso irse de nosotros; vivió feliz.
Pero mis recuerdos están cansados de verme sufrir y buscan suicidarse.



Luces y sombras - I





En el silencio, nostalgia o anhelo.

Ayer leí de un hombre que ya había coronado su vida económica, 
centrado en lo que verdaderamente tenía: 
 —Pero, en la noche... cuando quedaba la casa vacía, siempre pensaba en... —y la nombraba. 

Puedes viajar, rodearte de amistades o beber hasta el sueño. 
Pero, como la muerte llega siempre te alcanzará el silencio,
que te recuerda: nostalgia o anhelo. 
Quién eres, lo perdido, lo que buscabas... lo que no está completo.



domingo, 28 de septiembre de 2025

Sleeping With an Open Eye

 





«Ausencia, tu idioma es el silencio»







Soledades - VI (EN)

 




i am the bass of an electric guitar
calm and faint, slow
that holds the note
and defends, steady,
its quiet sadness.

the heartbeat of a time
that’s gone
begins:
one by one it scatters memories,
spaced and deep,
the strike of the drumstick.

the singer’s voice
doesn’t try to outrun me,
and translates into words what I confess
each time this song returns.

and though there are three of us, we come together —
loss reunites us;
on this small stage
of modest light
we sing the lost things,
what time carries away...

tear,
silence of the road,
first true night;
we offer this performance to the sky
to, slowly, watch the stars dance...

and I know well.
refusing to look at joy
doesn’t make us welcome:
the shadows dissolve
they murmur; they yawn...

bright 
once was  this song,
hear the lament that remains,
music of a heart —
its firm and quiet sadness.


domingo, 21 de septiembre de 2025

Soledades - Llegabas cansada





    Cerraba los ojos dejando caer delicadamente los párpados, y sus labios parecían ceder, rendidos ante la fuerza de la gravedad. Los hombros, serenamente erguidos, recibían una mezcla de amor y firmeza, contenidos y dados gradualmente.

    —¿Te gusta?

    —Sí —decía con media sonrisa,  desvanecida en la palabra.

    Cada palma de su mano le dibujaba formas presionadas sobre su espalda, mientras su cabello caía, mecido por la cercana respiración. Tibio el tacto repasaba largos hilos imaginarios, trazando surcos entre sus cabellos, y ella sentía ir y venir el calor prendado en el paso de sus dedos.

    Al detenerse, tiempo después, ella —aún con los ojos cerrados, adivinando el halo de las manos que se alejaban con su ensueño— las tomó susurrando:

    —Un poco más, por favor —como rogando, casi vencida.

    —Toda la vida, amor.

    Y, besando su frente, él continuó.

    Perdida. Mecida en el placer callado que le daban sus manos, reposó su cuerpo, su alma y el tiempo de la habitación; sobre un sofá largo y mullido, bajo una vaga luz amarilla, sostuvo el sueño de su espíritu cansado, acunándolo bajo la fuerza de sus manos y la tibieza de su calor.




viernes, 19 de septiembre de 2025

Soledades - IV



     —Dígalo con poesía. 

     —Diría su nombre y su apellido, y al costado: «La verdad es que hay gente que es una real &%$/!!!» ¿Me entiende?  

     —Con poesía. 

     —Ehm... «Que la religión muchas veces es otra manera de encubrir la oscuridad de las personas». 

     —Poesía, señor... poesía. 
     
     —(...) (...) (...)

        «Serás recordada
         como la persona que presionó su palma sobre mi cabeza,
         manteniéndola así bajo la ola;
         para que, al final,
         desesperado,
         aprendiera a respirar bajo el agua». 

     —Hum.




I

domingo, 14 de septiembre de 2025

Soledades - V





Nulidad que vaga este signo de calma
sótano tranquilo de casa furiosa
menuda luz que ampara y ensancha
compañera vela de lámpara viajera

sobre la pared, mansa la mirada
cuando cerré el amor escrito en la libreta
su palabra roja que muda fue bella
salvaje y triste rasgaba las hojas

ciego de mirar tantas miradas
y al final los ojos caen adentro
y yo, sin saber
—a quién extrañas
y yo, si querer
—ya sin lamento

esta hora azul, larga y callada
este Dios, hacedor sin recuerdos
hace la pared, 
descansa la mirada,
cierra la voz, 
esconde el cuaderno.



viernes, 12 de septiembre de 2025

Soledades - VII






Paciencia

«Alguien elogiaba mi paciencia al explicar;
luego, resintió su ausencia 
y reculó.
Siempre encuentro la luz, aunque tenue 
y el tiempo da color a aquello que lo espera...
pero la paciencia      no es en todos la misma.

Había sembrado tanto amor, que los frutos se perdieron.
Por eso encajo música e imagen en lugar de tus manos en mi corazón.»