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viernes, 10 de octubre de 2025

Yo, mí, me, conmigo - Círculos





Siempre que vuelvas a pensarlo
y sientas que algo no está bien,
recuerda: no es tu culpa volver a pensarlo.
Sucede. Volverá a suceder.

Solo no olvides que alguien
ya no quiso más;
que, mirando bien,
no quiso estar ahí.
Y eso no es tu culpa.

Es como regalar una entrada
para un concierto de The Beatles:
la persona va, pero sale pronto.
Ya afuera confiesa:
—Sí, el concierto estuvo bien,
pero sabes... los baños apestan.
Apestan, sabes. ¡Apestan!

No fue la música,
ni la voz, ni todas las letras.
El baño era importante para aquel.

Así hay personas. Solo recuerda,
cuando te toque una entrada,
quiero saber, si me cuentas:
qué fue lo más importante para ti.



domingo, 21 de septiembre de 2025

Soledades - Llegabas cansada





    Cerraba los ojos dejando caer delicadamente los párpados, y sus labios parecían ceder, rendidos ante la fuerza de la gravedad. Los hombros, serenamente erguidos, recibían una mezcla de amor y firmeza, contenidos y dados gradualmente.

    —¿Te gusta?

    —Sí —decía con media sonrisa,  desvanecida en la palabra.

    Cada palma de su mano le dibujaba formas presionadas sobre su espalda, mientras su cabello caía, mecido por la cercana respiración. Tibio el tacto repasaba largos hilos imaginarios, trazando surcos entre sus cabellos, y ella sentía ir y venir el calor prendado en el paso de sus dedos.

    Al detenerse, tiempo después, ella —aún con los ojos cerrados, adivinando el halo de las manos que se alejaban con su ensueño— las tomó susurrando:

    —Un poco más, por favor —como rogando, casi vencida.

    —Toda la vida, amor.

    Y, besando su frente, él continuó.

    Perdida. Mecida en el placer callado que le daban sus manos, reposó su cuerpo, su alma y el tiempo de la habitación; sobre un sofá largo y mullido, bajo una vaga luz amarilla, sostuvo el sueño de su espíritu cansado, acunándolo bajo la fuerza de sus manos y la tibieza de su calor.




domingo, 9 de marzo de 2025

After noon - «Cartas del cielo»




















Estaba pensando en cuánto depende la Tierra del Sol, en el equilibrio que existe, en que estamos flotando entre tanto, quizá por una extraña casualidad; que somos, en cierto modo, un momento de coincidencia; que, incluso si Dios lo hizo, esto es un largo instante en el que todo es; que orbitamos alrededor del Sol, como todos los planetas, y que, junto a ellos, estamos casi al centro de algo más grande: «una galaxia moviéndose entre un número indefinido de galaxias; que vamos a colisionar irremediablemente con la de Andrómeda; que el Sol es una estrella enana camino de apagarse... que somos casualidades». 

        —¿Te gustan mis fotos del cielo?

Solamente pienso en lo poco o mucho que he conseguido, en esta corta o larga casualidad, de estar, de sentir. Sonrío, porque Bianca mira al cielo y no hace tantas preguntas. Solo se deja llevar por lo que ve, y esa belleza intenta traducirla en sus fotografías.

        —Dime pues, ¿te gustan?   

        —A ver... están preciosas...

Las miro detenidamente, las giro, me pierdo en el azul, intento encontrar la correcta posición del sol... y, entre ver las nubes, los destellos amatistas del ocaso y la inmensidad de esos pequeños recuadros, advierto la repetida trama de ese telar de las nubes.

        —¡Dime! ¿Qué estás haciendo Gabriel? ¿Te gustan?

Y observándolas detenidamente, creo que intento leerlas. Quizá hay algo escondido, en esas formaciones que, de niño, me parecían solamente animales que cambiaban con el viento; quizá son mensajes que alguien podría desentrañarme para entender un poco más este momento, estos momentos que se han detenido en mí ya tanto tiempo.

        —Mira: el cielo parece escribir una especie de mensaje con sus nubes. Qué lindo sería saber qué dice, ¿no? «Tus fotos parecen cartas del cielo»: las nubes son la tinta que, en el inmenso tapiz celeste, a fuerza de viento y contraluz del sol se hace palabra, se hacen palabras, que nos cuentan algo, que aún no logramos entender. Sería bueno poder leer el cielo, ¿no?

        —Ay Gabriel, siempre me saca suspiros con lo que dice. ¿Entonces sí te gustaron?