se me ha roto la mirada buscando en el cielo,
y no he conseguido encontrar todavía.
y no he conseguido encontrar todavía.
rodilla con rodilla, mirando hacia arriba,
creí ver el tiempo piadoso sonreír;
cuando las flores parecen abrir el firmamento,
el estruendo del comienzo: la vida amarilla.
pero un día,
al mirar, desmadejado su cuerpo,
la conciencia borrosa —no pude prever—
sus labios habían perdido todas las palabras.
y conocí lo que habita cuando no está el azul.
y conocí lo que habita cuando no está el azul.
quedó la palabra buscando cuaderno;
nítida, el alma, después de tanta lluvia,
nítida, el alma, después de tanta lluvia,
para dejarme calado, cortando el crepúsculo.
no volví a contemplar los ojos de la tarde;
no volví a contemplar los ojos de la tarde;
perdido en el rojo,
por creer que eras tú.
se me ha roto la mirada buscando en silencio,
y solo he podido encontrar casi azul.
