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domingo, 20 de julio de 2025

El poema

 

«Día a día la sobriedad gana terreno. Puedo sentir una enorme nada que alberga el espacio oscuro que antes hablaba por mi boca: congelando mi mirada, deteniendo mi memoria en estadios largos de conocida afectación. A menudo, la calma de esa punzada me deja el pasado de pie y a lo lejos desorientado buscando el presente y como no lo halla, se pierde; otras veces —no las mejores, no las más abundantes— me encuentra y toca la puerta porque, aunque camine lejos, distingue aun en la oscuridad del tiempo la llama nostálgica de mi corazón.

Guiado por esa tea, a veces deambulo por las redes como si fueran caminos desconocidos que luego reconozco míos porque veo en sus historias, ventanas abiertas: otras formas de la tristeza.»

 

    Sucede así. Y ahora que sin pedirlo aparecen. Una y otra persona se agrega, interesada por esto que ha sido para mí un refugio, un lugar a donde acudir pedazos que buscan decir su belleza, o lo mismo que es, observan como suyo este museo de tristezas. Vienen y deparo para algunos mi mirada y observo las lindezas que es muchas veces la lastimada expresión de algo que ya no es.

    Así, vez que puedo vez que intento escudriñar. Y entre las muchas que pudieron ser de ese día reparé en esta, esta que dejó la boca abierta de alguien que ya no quiero ser, pero que atiende apenas tocan su puerta.





«Allá por el 2021. En la foto el texto, también queda inconcluso :), cómo es el poema "El amor viene a ser el tipo de poema que queda inconcluso... para no dejar la idea inconclusa, Viene a ser ese tipo de poema, que está a punto de terminar pero nunca llega a terminar por completo.

Ahora en el 2024, pienso, que sí puede terminarse un poema, cuando deja de leerse, de profundizarse y de sentirse... ¿Puede un poema dejar de sentirse? ¿Cuándo comienza la intelectualización?»

*Sic

    Me quedo con la primera versión. Además, un poema es todos sus lectores. Y los lectores, animados a ver, a saber, a salir de 'eso', buscan... como dos que se animan a buscar cuando es legítimo el norte. Al final, los escritores —digamos, los exploradores, los insatisfechos; los que vemos que le falta otro color a las cosas, a las paredes de esa casa que bien puede ser la mirada de quien queremos— no nos cansamos de buscar.

    La tristeza, esto que me mueve a escribir, no es más que la ceniza del incendio de una gran alegría, y la reconozco así: la cosecha que terminó porque uno de los dos se cansó de sembrar.

    El problema no es el poema o la cosecha: somos nosotros. Es uno de los dos, cansado de buscar un nuevo color... una línea nueva que leer al siguiente día.



martes, 18 de febrero de 2025

LC, V - Lágrimas de Cuenca (al Viento)

 






Pacífico Viento,

al pie del barranco,

que a la ola del mar paseas,

como hierba que ondea en el campo,

me ha traído tu paz, sobre esta banca de muda madera,

acunando mis ojos cerrados,

a preguntarme: ¿a quién, solitario, recuerdan,

tus ojos de otoño engastados?

Y un colibrí que revuela

ha trinado: «Cuenca», han dicho sus labios.

 

«Cuenca,

¿a dónde ha ido…

el naranja rojizo de tus tejados,

lienzo que vi del cielo,

con su marco de valle verdecido,

bajo un azul de sol apostado

que a sus ríos pincela de fiesta…?

 

Cuando la puesta nace,

su viento cifra el fermento

de una cárdena tarde,

que al áureo sol el Ande duerme

como moneda entre los valles,

y pinta de estrellas la lenta noche

y enciende en azul sus catedrales…


A la noche,

cuando canta la glorieta,

su gente acude a festejarle;

diciembre de luminoso romance,

del Calderón a sus callejas,

de sus callejas a su valle;

regálame otra vez tu lluvia buena

por la que el pastor ora para el río,

que cuando empieza, canta y resuena,

que es chispa de amor bendecido.

 

[...]








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LC, Parte III

 






La memoria y las emociones están tan enraizadas que es difícil entender la espiral que generan los recuerdos. Acendrar, un remolino, una interminable composición de imágenes refulgentes conectadas por palabras... la duda aplicada a esta... [..]    



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LC, La mitad de lo que siento

 







Que nada le aflija,

que olvide el “te quiero”,

que ausente la magia de amor un momento;

que sueñe en la cama

y no lo haga despierto,

que bese y no sienta el amor en sus besos;

que olvidar sea un deporte,

que mentir sea correcto,

que aligere la carga de todo sentimiento;

que use la razón,

que sea amor por defecto,

que el abrazo y el beso sean dos partes de un juego.

 

Que el catorce sea trece,

que no exista febrero,

que al llegar ese día haga fiesta en mi duelo;

que al amor sienta el frío

como un cubo de hielo,

que el suspiro sea tos que le enferma a momentos;

que no digas “no puedo”,

que me digas “te entiendo”,

que mañana de pronto ya no sigas latiendo,

yo que intento arreglarte,

pero nunca estás quieto.

¿Ves? tristeza es a amor como fin a comienzo.











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LC, Parte II





Los puntos suspensivos es un signo que interrumpe una idea, porque se sabe qué continúa, o porque la deja inconclusa, quizá una acción. Me encantan, a veces los cuentos terminan con puntos suspensivos, incluso cuando el punto es final. En la vida, en la vida de las relaciones [...] 




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viernes, 3 de enero de 2025

La mirada vertical





Escondida, detrás de un intenso velo nuboso y errante, te muestras fugaz e intermitente, en una noche donde las preocupaciones terrenales consumen las horas. Inadvertida y casi accesoria frente a las luces de la ciudad, tal vez eres una pálida moneda que pagan todas las soledades; sin embargo, a quien empeñadamente consigue encontrarte, devuelves a cambio tu compañía, quizá fatigada ya de alumbrar, Luna.

Apenas sobre el nivel del mar, en la llanura de la costa limeña, la plenitud veraniega de este lugar no propicia que tu presencia sea constante. Y aún cuando, por minutos, sabes ser del cielo la única luz verdadera de la noche, los más del lugar viven la ocurrencia de un sábado, exigiendo a sus horas el crédito de vivirlos minuto a minuto. Hay esquinas de rostros con ansia de madrugada, buscando la alegría de la noche en botellas de licor; niños entregando su última energía del día jugando dentro de la glorieta del parque, donde alguna persona, discurriendo en silencio, pasa los minutos, mecida lentamente sobre un columpio de madera.

Gente que pasa, gente que vuelve, que sigue el ritmo de la fresca noche camino a casa o a alguna casa de este lugar, con miradas horizontales entregadas a la luz de las farolas.

En este lugar, de menuda hierba y bancas de cemento, se extravía mi mirada al cielo, que constante, ha venido a buscarte minutos y horas, cada día, en actitud de contemplarte, sabiendo que, antes que termine el año, te despides una de estas noches y que hay tanto que no he podido compartir.

Ya no cuestiono más la ternura que veo en los amores, no disfruto ni reniego al observar. Me impresiona sí, la belleza de las parejas añosas que han sabido agregar el tiempo a la expresión de su amor, tan distinto de la romántica flama en los besos que nacen para lo apasionadamente fugaz…

Me pregunto, esculcando la cerrada oscuridad del cielo, si merecen mis ojos tu compañía; si en este paso de la noche, allá atrás de las nubes, luminosamente solitaria, has declarado que no deseas ser mirada. Te busco, con una constancia casi enamorada y, pudiendo al fin verte, encendida y plena, habiendo escalado más alto que las nubes, mis ojos te escriben esta romántica paciencia que no ha cesado hasta encontrarte, para que mi letra por fin pueda describir tu cariñosa presencia, tu esperada compañía.

Me pregunto.
¿Merecen mis ojos tu presencia?
¿Deseas mi mirada?
Te busco.
Mis ojos te escriben mi paciencia,
mi letra describe tu compañía.






























Finalmente, estrellado. XD
















martes, 31 de diciembre de 2024

Lágrimas de Cuenca, XXI - Relectura

 
























Con cuántas cartas resumí el paso de ese tiempo,

vida vagando en silencio, que deja estela entre las nubes;

cuando quiero pensar que he vuelto a sentir los días azules,

leo, veo y quiero ocasos… y los comparo a esas luces.

 

Mis ojos contemplan la vida que guarda el secreto de esas hojas,

nota dormida de tiempo esperando quieta quien la toca,

y en la calma que impone el silencio, solitaria se despoja

de mudos disfraces de verbo que la ausencia nos provoca.

 

[...]




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lunes, 30 de diciembre de 2024

Lágrimas de Cuenca, X al XVIII - Versos

 























XIII – Verso 4

Escalé peldaño a peldaño mi fuero,

montaña interminable de preguntas cimeras,

y en lo alto las estrellas alumbraban el cielo

que mis ojos estancos, aprenden, divisan.

 

Entendió mi razón

que al esfuerzo no hay valla que permita sentimientos,

que por cada emoción

hay un firmamento de conciencias que explican.

He bajado agitado,

asustado de ver cuán alto mi fuero,

con dolores de espanto,

de amores de sueños, que al bajar se terminan.

 

 

 


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domingo, 29 de diciembre de 2024

Lágrimas de Cuenca, VIII - Escribiré

 
























[...]

 





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Lágrimas de Cuenca, VII - El ser que vivo

 
























El ser que vivo, distante está de mí,

como felino cautivo, atrapado entre rejas;

desde mi sueño roto yo lo miro,

sin poder escapar, tan inútil su fuerza.


 [...]




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sábado, 28 de diciembre de 2024

Lágrimas de Cuenca, VI - La banca

 























Esperé sobre una banca

un milagro de octubre,

que acabara apagando

mi cigarro encendido;

esperé, confundido,

como el que vive esperando

un verano que llegue al invierno que cunde.

 

[...]




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viernes, 27 de diciembre de 2024

Lágrimas de Cuenca, IV - Yugo desigual
























[...]



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Lágrimas de Cuenca, III - Tristeza
























Tristeza, dulce pedazo de mí,

en el camino me encuentras,

dama solitaria que fuma,

pareja que ilusionada besa.

¿A dónde voy para huir de ti

si todo al verlo me atraviesa?

Dibujas mi pasado con tanta ternura

que renaces de la voluta primera.

 

[...]





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domingo, 22 de diciembre de 2024

Lágrimas de Cuenca, II - Te olvido/Confía

 























Oré por el socorro de tu mirada amante,

cuando la oscuridad era nuestro único testigo,

[...]



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Lágrimas de Cuenca, I - Confía/Te olvido







































Como aquí, anhelaban mis ríos la lluvia de una estación,

que llegó, llenando mi corazón de tu nombre y tus sonrisas.

[...]



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