XIII – Verso 4
Escalé peldaño a peldaño mi fuero,
montaña interminable de preguntas cimeras,
y en lo alto las estrellas alumbraban el cielo
que mis ojos estancos, aprenden, divisan.
Entendió mi razón
que al esfuerzo no hay valla que permita sentimientos,
que por cada emoción
hay un firmamento de conciencias que explican.
He bajado agitado,
asustado de ver cuán alto mi fuero,
con dolores de espanto,
de amores de sueños, que al bajar se terminan.
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