Que nada le aflija,
que olvide el “te quiero”,
que ausente la magia de amor un momento;
que sueñe en la cama
y no lo haga despierto,
que bese y no sienta el amor en sus besos;
que olvidar sea un deporte,
que mentir sea correcto,
que aligere la carga de todo sentimiento;
que use la razón,
que sea amor por defecto,
que el abrazo y el beso sean dos partes de un juego.
Que el catorce sea trece,
que no exista febrero,
que al llegar ese día haga fiesta en mi duelo;
que al amor sienta el frío
como un cubo de hielo,
que el suspiro sea tos que le enferma a momentos;
que no digas “no puedo”,
que me digas “te entiendo”,
que mañana de pronto ya no sigas latiendo,
yo que intento arreglarte,
pero nunca estás quieto.
¿Ves? tristeza es a amor como fin a comienzo.
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