«Si en la familia decir equivale a preocupar, entre amigos a normalizar y con los mayores a trivializar, ¿dónde queda todo lo que guardamos?»
Un relato íntimo sobre el tiempo y la espera.
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«Barranco, de perímetro acogedor: desde donde habita su flor más escondida hasta el lugar donde la mirada alcanza en sus lentos ocasos, como una gran y natural red de rescate —de esas que alguna vez viera usar los bomberos en una antigua película del cine—, entre su mar y su puente, soportó mi caída, cuando empujado, viví el viejo reflejo de temerle a las alturas, ese miedo a las alturas que conocen los que suben muy alto, los que sin querer se enamoran.»











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