domingo, 31 de agosto de 2025

La noche

   





La noche llega
para decir con las horas su silencio;
para no morir de tristeza
la infinita serenidad de sus nubes
que no hacen el amor, sino la ausencia
ocultan el firmamento.


Llega el mundo con su palabra oscura:
dice que luces y brisa
cierran todo por dentro
y abre una grieta en la estatua dura
que guarda tiempo y recuerdo.


Desnuda el mundo en la noche su silencio
por no morir de tristeza;
busca en el mar destello de alguna luz,
«la luna sola sin firmamento»
y yo, absorto en el cielo,
le trazo estrellas en mi cuaderno.


Y cuando el canto empieza
—párrafos que embargan las avenidas—
los charcos del suelo,
el cielo anega lágrimas vivas...
El mundo calma su pecho.
Y yo, descifrando el cielo, escribo
para dejar el recuerdo:
mi noche, mi cielo, mis estrellas,
para no morir de silencio.



 

viernes, 29 de agosto de 2025

Soledades - I



    Sabía cuándo, sabía cómo, sabía dónde. Y es que era tan perfecta la costumbre de su soledad que, cuando miraba esos ojos y sentía venir esa emoción olvidada discurrirle en el pecho, no se sonrió ni habló de mariposas; se ahogaba de miedo por visiones futuras de finales abruptos, presintiendo en las frases visiones que completaba en su mente antes siquiera de oírlas terminar. Y, como mercader de algún género, comparaba en una ficticia balanza aquello que sería amor con eso que ya le era perfecto. Y casi siempre, aquello salía perdiendo. 

    Llegó a pensar irremediablemente perpetuo el refugio de su soledad, porque «¿Quién habría que fuera tan...? y repasó cada adjetivo; y no le faltó ninguno para decir que alguien mejor no habría. Aunque, quizá no era cierto, porque siempre habló con Dios: oraba al inicio y al final del día. —Entonces no contaba como soledad. Pero, si era así, ¿por qué tenía tanto recelo? 

    A esa mirada a las 4 pm la esquivaba, a la sonrisa la rehuía. Y cuando se creyó terminado de curarse del todo descubrió que, incluso a lo lejos, esa voz era como canto de un ave que le invitaba a decir: «Pasemos a solas y andemos». Entonces volvió a mirarle los ojos, a notar la gracia única de su carcajada y completar las frases que le oía en cada conversación, porque había algo que le dictaba qué decir para que surgiera único e interminable ese tiempo de los dos. 

    Solo tres meses después, de tanto ir atrás para luego más acercarse, le confesó a Dios que no era otra cosa que el inicio de eso que, ya de terror, le llamaba enfermedad.

    Esa noche tomó su Biblia y al terminar el versículo del Salmo se inclinó, un poco más solemne que otras noches. 

    —He enfermado —empezó a orar. 

    Y con una lágrima confundida en su sonrisa, confesó.




domingo, 24 de agosto de 2025

Obsequios





















Te obsequié una orquídea; me dejaste tu recuerdo.    
    
Una semilla en el tiesto
agua, abono y tardes de sol.
Más no la he visto, pero juraría
se abre brillante y dulce, como fruto, la flor.    
    
Un recuerdo en el pecho    
lágrimas, silencio, la luna y yo.
Es seguro —ni imaginas—
¿Qué brota al tiempo, callado en el corazón?



viernes, 22 de agosto de 2025

Yo, mí, me, conmigo - II






     Un vacío, un espacio que increpa ahí arriba, en tu mente. Sientes.  Digamos que sientes... 
     Y, al sentirlo, buscando una razón, no encuentras las palabras. Y a lo largo de horas de lectura, oyes una canción... que encierra el humo de todas tus figuraciones. Entonces, abstraído, entiendes, porque oyes lo que sientes. 

     «Sin la música la vida sería un error.»
     —¿Quién dijo eso? —Sé que no fue por mí, pero fue por todos los que entendemos lo mismo. 

     Siento, me pierdo... luego escucho y entiendo.






domingo, 17 de agosto de 2025

Yo, mí, me, conmigo - III



                



¿qué hace una persona saliendo a tan alta hora de la noche?
con seguridad es un hambre que busca saciar.
pero... ¿y si hubiera comido, aunque austero, ya?
las tiendas ofrecen de todo; pero no todo se puede comprar.


confundida, sale de la tienda y observa la noche detenidamente:
luces, gentes, estrellas —todo se nombra en plural.
una persona sale a comprar a altas horas de la noche y comprende...
que lo que busca no se puede comprar.









viernes, 15 de agosto de 2025

miércoles, 13 de agosto de 2025

Soledades - VI






soy el bajo de una guitarra eléctrica
calmada y tenue, lenta
que sostiene la nota
y defiende, firme,
su tranquila tristeza.

el latido de un tiempo
que ha partido
comienza:
uno a uno salpica recuerdos,
espaciado y hondo, 
el golpe de la baqueta

la voz del cantante
no busca ni pretende rebasarme,
y traduce en palabras lo que yo confieso
cada vez que vuelve esta canción

y aunque somos tres, coincidimos 
perder nos reencuentra;
en este pequeño escenario
de luz que luce discreta
cantamos lo perdido
lo que el tiempo se lleva...

lágrima,
silencio del camino,
primera noche verdadera;
rendimos al cielo esta función 
para, lentas, ver danzar las estrellas...

sé bien.
no mirar la alegría 
no nos hace bienvenidos:
las sombras se diluyen
murmuran; bostezan...

aguda fue un día esta canción,
oíd el lamento que queda,
música de un corazón
su firme y tranquila tristeza.