Te obsequié una orquídea; me dejaste tu recuerdo.
Una semilla en el tiesto
agua, abono y tardes de sol.
Más no la he visto, pero juraría
se abre brillante y dulce, como fruto, la flor.
Un recuerdo en el pecho
lágrimas, silencio, la luna y yo.
Es seguro —ni imaginas—
¿Qué brota al tiempo, callado en el corazón?

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