La repetición armónica de una melodía de piano le ha retirado a la pieza todo rastro de tristeza. Sin ella, como cuando las nubes se abren en la noche y dejan ver la luna, puedo recordar tu mirada.
Es curioso todo lo que puede sentir alguien cuando una persona convierte lo posible en algo sencillo y lo que parece imposible en algo a punto de suceder.
Era un 17 y llegaron flores a Cuenca.
Acercados por la pantalla de mi ordenador: sus ojos, a la par de su sonrisa; un suéter amarillo bajo un jersey oscuro; el cabello liso, más aún para la ocasión...
Aunque borrara la memoria de mi laptop, todavía me quedaría un chip por borrar. El día que me vaya se irá tanto conmigo, tanto como lo que deja una mirada cuando el brillo de su luz declara amor.
«No hay mirada tan plena como la del que está enamorado: recibe sin turbación el desafío de los ojos ajenos y, si además lleva una sonrisa, acaricia. Del mismo modo en que una copa de vino conduce al descanso en la noche, una mirada de amor calma la marea.Cuando alguien enamorado observa tus ojos, la conexión es tal que uno presiente la llegada del abrazo y del beso aun antes de que sucedan».
...observados a través de una pantalla. Emocionados. Éramos uno; la noche inmensa.
Entornaba los ojos y solo decía palabras de alegría a quien acudía a su habitación; yo observaba o memorizaba, como es mi naturaleza. «Mi madre dice que nunca me había visto tan feliz», ay, Bisnu, y suspirabas. Yo oía y sonreía; eras mi sonrisa.
Cuándo volveré a escribir de amor.
Tómese su tiempo. Yo le espero. Me envía aquí lo que desea que vaya. ¿Importa la extensión? No, pero no creo que sea una carta. ¿O sí? ¿Agregamos una? No... tiene que ser breve... como una mirada; feliz, plena.
«...porque adelantas la primavera con tu alegría y suspendes con tus sonrisas este mes que más parece una estación; que te lleven estas flores la misma luz que tú me das cuando me miras, que te digan amores, que te hagan sonreír».
¿Cuándo volveré a escribir de amor?