Mostrando entradas con la etiqueta Afternoon. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Afternoon. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de febrero de 2025

After noon - III

 


Qué decir:

          —Un gato perdido en el atardecer.

          —O, me descubrió un gato contemplando el atardecer.

          —O, la tarde araña mis sentidos con sus bellos colores, mientras felina — la mirada de un quieto amigo sobre las vías del tren— me descubre arrobada conservando en mi lente el metal que ha grabado el cielo en oro al poniente.


miércoles, 26 de febrero de 2025

After noon - «Días del sol»



No tan temprano,
desayuno lo que encuentro en la mesa y una taza de café;
luego ordeno la cama,
y, a veces, tomo el celular solamente para reír.
Pero no es suficiente.

Hago algo de deporte,
y el espejo me asegura que ya soy yo
—o, quizá, que lo aparento mejor—.
La ducha refresca el cuerpo y el espíritu;
meriendo austero lo que veo,
y satisfecho agradezco...
Pero, no es suficiente.

Entonces salgo de casa
y camino unos minutos hacia el malecón,
por la vera de la gente, hacia lo alto, junto del acantilado;
el horizonte revela al sol, coronando el azul del cielo
sobre la eterna paciencia de las olas, ponerse;
y diezmando sus colores,
parece,
que Dios entrega a la distraída platea otro lento atardecer.

Algo del mundo ingresó por las miradas
y se ha prendado, acariciando de modo incierto, mi corazón;
sonrío en silencio entre la multitud presente
y, pienso sentado, ya sin esfuerzo
que me descubro inmerso dentro del cuadro de la poesía de Dios,
donde no importan los porqués,
porque si soy presente,
entonces ya es suficiente...
ya es suficiente.

martes, 25 de febrero de 2025

After noon - II

 


Era la sétima llamada. Marcia decía que tenía que ir y yo solo quería otro momento más a solas. La oficina, el trabajo, el supuesto horario de verano —que es en realidad un saludo a la bandera— me desborda día a día, pero no me puede (llevar) un viernes. 

He vuelto donde estaba a ver qué encuentro a esta hora. El coche está detenido detrás y el viento parece decirme quédate otro rato más y espera para mostrarte algo importante. 

Marcia de nuevo y no quiero contestar, solo unas fotos más, qué espere.

Ayer vine deseando encontrar en la tarde algo que siento que he perdido, escabullido dentro de mí. Juraría que cada foto me descubre una pregunta y con suerte, una respuesta. Miraba el horizonte y cuando encontraba el momento adecuado para definir con mis ojos lo que tengo atestado en silencio el ring de la oficina y otra urgencia me trajo a rastras.

 «Creo que mucha gente lleva dentro, apretada y vagamente oscurecida, esa pintura que ofrece este cielo: un casi vórtice lateral y denso —como (empujado) por el viento— que presiona el espacio en el perímetro de lo que abarca la mirada. Lo que podría ser únicamente el horizonte (—una línea que separa la quietud del suelo de la inmensidad celeste, salpicada por un impar colectivo blanco-negruzco—) confluye en tantos motivos atrapados en quien mira, que traduce el cielo en algo que guarda vagando en el silencio opresor de la soledad.»

sábado, 22 de febrero de 2025

After noon

 




Una pareja, oculta de la mirada por el cobijo de la multitud, en su beso —al igual que la tarde— enciende su rojo... para hacerse magenta, de un fulgor de promesa de amor que se pierde en el horizonte. A la intensidad de su romance corresponde el cielo con una sabia franja que, en gradiente acuarela del carmín, traza con notas de colores. Y como entrelazan las manos la pasión de sus sueños, funde el rojo en la oscuridad del azul que cae mientras los minutos suceden. Abajo, el mar y su canto sereno de olas es, al igual que la gente, espectador del ocaso, y yo, sentado en la banca, los observo contemplar otro verso que cesa en la dulce poesía de Dios en el lento atardecer.