domingo, 2 de marzo de 2025

After noon - «Ilusiones perdidas»

 









Lo dijo de una manera triste, pensando en... ¿qué sería de todo lo que algún día dijo con amor? ¡lo que prometió! ¡lo que planeó! Lo que tejió con palabras para dejar en otro corazón todo lo que sentía por dentro. 

Miró el horizonte y viendo a la chica arrobada, casi aferrada a las rejas —y sin poder resistir la belleza del ocaso atravesado de colores— casi ahogadamente me preguntó:

        —¿A dónde van las ilusiones perdidas, Viejo? A dónde.

Creo que yo también había sentido lo mismo, creo que el amor, trunco, es una huella imborrable que nos deja más preguntas que respuestas, que nos hace ocultar, transponer o mudar. Y a estos tres verbos los observaba detenidos, en el incompleto transitivo de sus ojos —sin su objeto directo, sin aquello que llamó amor—, coloreados de nostalgia.
     
    
        —«Arriba», le dijo el abuelo. «Arriba...»

             «...todas esas cosas bellas que sabes, que saben —que sabían dos inicialmente— le dan color a la maravilla de la tarde. El ocaso, la despedida del sol, de su luz a la tierra... son todos los sueños que incandescentes se apagan sobre la rotunda oscuridad de la noche, de nuestra noche, de nuestras noches. Y neciamente regresan a despedirse recordándonos en los colores que ves —las bellezas que fueron—, cada día.»



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