Difumina el cielo de invierno al entrar el mediodía;
la luz impacta el quehacer bajo las casas:
música, murmullos, vehículos y aves
parecen coincidir en un extraño y escalonado concierto de vida.
Es lunes; un recuerdo vago me dice que es el día menos querido,
porque todo debe reanudar.
Pero el sol ha vuelto, amarillo entre las sombras
—pienso en una sonrisa—;
el día retorna a la canción que, al parecer, todos esperaban cantar.